Camarón de la Isla - Entrevista

En esta serie de entradas sobre Flamencos de Cádiz, ya estaba faltando Camarón, así que comenzamos con una entrevista realizada en 1988:




Camarón de la Isla: José Monje Cruz. San Fernando (Cádiz), 1950 - Badalona (Barcelona), 1992. Cantaor. Figura verdaderamente emblemática del arte flamenco de nuestro tiempo, fue una leyenda viva del cante. Nunca se habían dado en lo jondo manifestaciones masivas como las que originaba este singular personaje. Ni con Pepe Marchena, ni con el Cabrero, por poner solo dos ejemplos bien notorios. Fue, más que un hecho artístico -que lo fue, y grandísimo-, un fenómeno social de tremendo alcance. En efecto, miles y miles de personas que desbordaban cualquier gran recinto donde Camarón hiciera acto de presencia, iban a escucharle y verle a él y nada más, pues no acudían de nuevo a un espectáculo flamenco hasta que en el mismo no figuraba de nuevo el nombre de su mito. Vivió el cante desde su nacimiento, pues en su casa era familiar todo lo que tenía algo que ver con el flamenco. "Porque el cante es nuestro, el cante es de los gitanos", decía. "En mi casa todos han cantao y bailado, aunque no fueran artistas. Mi padre, mi madre, mis hermanos. Mi padre era herrero, pero cantaba mu bien por siguiriyas, por soleá... Macandé, Vallejo, Caracol, venían a oírle. Cuando llegaba una familia de flamencos a mi pueblo paraban en casa. Yo me despertaba y a lo mejor estaban allí cantando, y yo lo escuchaba todo y me iba quedando con cosas. Yo de quienes he aprendido en realidad ha sido de los viejos".

Cuando ya comenzaba a ser importante y había alcanzado una evidente madurez, comenzó a introducir ciertas innovaciones estilísticas en sus interpretaciones, rompiendo en cierta manera los moldes acuñados por la tradición; ello le fue cuestionado, naturalmente. Pero él estaba convencido de que eso podía atraer a los jóvenes y que a partir de ahí algunos podían ir metiéndose en lo jondo. En una ocasión dijo al autor: "El flamenco está hecho, pero sobre lo hecho se puede seguir creando sin engañar, sin mistificar. ¿Por qué tenemos que hacer todos la soleá exactamente igual, como si fuéramos un disco? Si yo puedo añadirle algo propio, enriquecerla, sin desvirtuar lo que es el cante por soleá, ¿por qué no voy a hacerlo?". Camarón creía en los duendes del cante, aunque no podía explicarlos muy bien: "Yo creo que el duende puede darse en todos los oficios, aunque quizá más en lo nuestro, en lo de los gitanos. Pero no se puede explicar. Yo, de pronto, hago cosas en el cante que nunca he hecho, y que nunca voy a volver a hacer porque no sabría repetirlas. Eso podría ser". Intervino en películas. A su muerte, el cantaor Enrique Morente, tremendamente acongojado como toda la gente del flamenco, declaraba al autor: "Ni antes ni ahora hubo un eco como el suyo. Donde ponía la voz hacía oro. Su capacidad de transmisión era asombrosa. Era un sonido nuevo en el cante. Tenía un sello que quedará para la eternidad. Camarón ha influido en todos los cantaores de este tiempo. Es posible que también en mí, de alguna manera y sin yo saberlo. De artistas como él siempre se están recibiendo cosas buenas, y aunque yo tenga mi personalidad es indudable que el cante de José me conmovía, me emocionaba. Éramos como hermanos. Cuando venía a Madrid pasaba mucho tiempo en mi casa. Era una persona encantadora. Pasamos juntos ratos inolvidables. Con quienes no tenía confianza apenas hablaba, pero con las personas que quería tenía una gracia y unas ocurrencias geniales. En mi casa aparecía siempre con la risa en la cara". (Reseña de Flamenco World)


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